miércoles, 14 de octubre de 2009

Las implicancias para el debate sobre el estilo de desarrollo argentino

El desarrollo de las tendencias recién expuestas contextúa y enmarca el proceso de reconversión que ha venido atravesando la economía argentina en los últimos años.
En el plano sectorial, la industria, además de perder peso como impulsora del crecimiento del PBI global, atraviesa un proceso de revonversión, en el que se observan:
  • Un sesgo hacia "funciones de producción" menos trabajo-intensivas.
  • Una fuerte disminución de la "verticalidad" de la producción interna originada, centralmente, en la sustitución de valor agregado doméstico por mayores contenidos de origen externo.
  • Una especialización mayor de las formas locales.
  • Una creciente externalización de actividades de servicios auxiliares (outsourcing).
  • La introducción de innovaciones organizacionales que han elevado notablemente la productividad de la industria.

En este marco las PyMEs, encuentran, con relación a las empresas de mayor tamaño, mayores obstáculos desde el punto de vista de:

  • Dificultades apar obtener y procesar adecuadamente la información necesaria para redifinir sus objetivos y estrategias.
  • Mayor exposición a las fallas de mercado.
  • Restricciones para el acceso a recursos humanos calificados.
  • Un sendero previo de desarrollo caracterizado por esquemas de gestión y organización interna que dificultan su adaptación al nuevo ambiente competitivo (Yoguel, 1998).

Para que las PyMEs puedan efectivamente materializar esta potencialidad de contribuir decisivamente a la confromación de un nuevo estilo de desarrollo en la Argentina, es preciso poner énfasis en la necesidad de generar una estrategia para el desarrollo empresarial, que ayude tanto a remover obstáculos como a crear condiciones más favorables para la evolución de las firmas argentinas, y en particular de las de tamaño pequeño y mediano.
La economía argentina ha estado transitando un proceso de profundas transformaciones, han ampliado la perspectiva de los empresarios, de manera independiente de la actividad que desarrollan.

Las políticas públicas con instrumentos distintos a los empleados en el pasado, deben jugar un rol central como catalizadoras de los procesos de transformación, generando un marco institucional favorable al desarrollo de esfuerzos productivos y tecnológicos, apuntando la resolución de las nuemerosas fallas de mercado todavía existentes y mejorando las posibilidades de coordinación de los objetivos y estrategias de los agentes privados.

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